Cómo hacer que te pasen cosas buenas en el trabajo

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Uno de los mejores libros que he leído en lo que llevamos de año es Cómo hacer que te pasen cosas buenas, de la psiquiatra Marian Rojas Estapé.

A juzgar por el título, puede parecer un libro de autoayuda del tipo “sonríe y sé feliz” pero nada más lejos de la realidad.

Cómo hacer que te pasen cosas buenas es un libro de crecimiento personal con base científica que te enseña cómo funciona tu cerebro y te da las claves para optimizarlo y potenciarlo al máximo.

Engancha desde la primera página y al acabarlo te hace recapacitar sobre la importancia de enfocar tu atención, de la utilizad de gestionar de forma correcta las emociones y, sobre todo, del impacto de la actitud como factor clave del éxito.

Me ha inspirado tanto que hablo de Marian Rojas en la mayoría de conversaciones con amigos, familia y compañeros de trabajo. De hecho, es muy probable que ya me hayas visto mencionándola en Instagram, Twitter y LinkedIn.

En este post, voy a compartir los consejos del libro que estoy poniendo en práctica día a día en mi trabajo. Si están funcionando para que me pasen cosas buenas a mi, seguramente te funcionarán a ti también.

Empecemos.

Cómo hacer que te pasen cosas buenas en el trabajo

1. EDUCA TUS PENSAMIENTOS. ILUSIÓNATE.

Los pensamientos tienen un poder extraordinario sobre las cosas que nos pasan.

Puede parecer obvio, pero lo cierto es que solemos menospreciar el impacto que tienen los pensamientos en los resultados que conseguimos en nuestro trabajo.

Para que se entienda mejor, fíjate en esta secuencia que propone la coach americana Brooke Castillo: Tus pensamientos → causan tus emociones → que a su vez causan acciones → que llevarán a tus resultados.

  • Circunstancias

  • Pensamientos

  • Emociones

  • Acciones

  • Resultados

Las circunstancias son todos los hechos del mundo. Son completamente neutras (podríamos demostrarlas fácilmente en un tribunal), ni buenas ni malas, e incluyen a otras personas, tu pasado y todos el resto de hechos del mundo. Por ejemplo: “soy licenciada en Periodismo”.

Los pensamientos son frases en tu cabeza. Los pensamientos pueden repetirse tanto que llegan a convertir en creencias. Están provocados por las circunstancias, pero elegir qué pensar es completamente opcional. Los pensamientos causan emociones.

Las emociones son vibraciones en tu cuerpo causadas por tu pensamientos (no las confundas con las sensaciones, que son causadas desde afuera de tu cuerpo, como el calor o el frío). Tus emociones causan todas tus acciones.

Las acciones son sencillamente lo que haces (o no haces).

Los resultados son la consecuencia de tus acciones.

Como ves, las circunstancias son neutras. Ni pinchan ni cortan. Son tus pensamientos los que te conducirán a los resultados.

Ejemplo de cómo hacer que te pasen cosas buenas en el trabajo educando tus pensamientos:

  • Circunstancia → publicación online de una nota de prensa.

  • Pensamiento → se que voy a generar repercusiones de la nota de prensa en medios de referencia mundial.

  • Emoción → compromiso.

  • Acción → implementar todo lo que se sobre redacción y estrategia para publicaciones en prensa, cerrar un contrato con PR Newswire, aumentar mi lista de contactos de periodistas y bloggers financieros internacionales, publicar la nota en diversas plataformas de contenido digital, aprender sobre nuevas herramientas de monitorización online.

  • Resultado → repercusión de la nota de prensa en medios de referencia mundial.


Lo más importante a la hora de elegir el pensamiento es asegurarte de que te ilusiona y te lo crees. Si escoges un pensamiento que no crees, no te va a generar el resultado que quieres. Tus pensamientos solo crean los resultados en tu vida cuando crees en ellos. Por eso las afirmaciones no funcionan. Cuando repites frases que no crees ni te ilusionan, nada cambia.

2. ¿QUÉ QUIERES CONSEGUIR? ENFOCA TU ATENCIÓN EN LO QUE REALMENTE IMPORTA.

A muchas de las personas a las que no les pasan cosas buenas, es porque no saben lo que quieren que les pase. Si sabes lo que deseas, lo que anhelas, tu mente te mostrará el camino de forma más nítida.
— Marian Rojas

Así es: para que te pasen cosas buenas en el trabajo, tienes que saber qué quieres que te pase. ¿Quieres que te promocionen? ¿Viajar más? ¿Ser incluída en un proyecto nuevo? ¿Un cambio de rol? ¿Asistir a más eventos de tu sector?

Una vez hayas identificado lo que quieres conseguir, se activará una parte del cerebro apasionante. Una zona que te permitirá enfocar tu atención para ir viendo las cosas buenas que quieres que te pasen: el Sistema Reticular Activador Ascendente (SRAA).

El SRAA tiene un nombre feúcho pero una función maravillosa.

Es el encargado de filtrar y priorizar aquello que tiene interés para nuestros objetivos de entre toda la información que capta nuestra mente (varios millones de bits cada instante).

Cuando dicen que una mujer embarazada no para de ver otras mujeres embarazadas y carritos de bebé por la calle no se debe a un aumento de natalidad en su barrio, sino que su cerebro está más “sensible” a ese dato.

En palabras de Marian Rojas: “Si algo nos interesa, el cerebro hace todo lo posible por localizarlo entre todos los ‘inputs’ que recibe.”

Cuando quiero ir a eventos relacionados con la comunicación, el marketing o el sector FinTech en Barcelona, mi cerebro me los muestra por doquier. Probablemente si le pregunto a mi madre si ella se entera de algún evento me dirá que no, porque no tiene la intención de encontrarlos.

Esto no significa que por el mero hecho de desear algo vaya a ocurrir a la mañana siguiente.

De lo que se trata es de darle al cerebro objetivos y desafíos que nos ilusionen para que esté abierto a ellos cuando pasen a nuestro lado.

3. PIENSA Y SUEÑA EN GRANDE; ACTÚA EN LO PEQUEÑO. ¡TEN UN PLAN!

El que no tiene un plan es esclavo de lo inmediato.
— Marian Rojas

¿Cuantas veces pasa que empiezas el día con la mejor de las intenciones, pero lo acabas pensando que no has hecho nada, a pesar de haber estado ocupada todo el rato?

Para no ser víctima de las circunstancias e imprevistos que van sucediendo a nuestro alrededor, es fundamental tener una meta (largo plazo), unos objetivos (corto plazo) y un plan que trace cómo llevarlos a cabo.

Las performance reviews son un momento ideal para alinear metas y objetivos de tu carrera profesional con los de tu empresa. Y si en tu trabajo no hacéis este tipo de evaluaciones, nada te impide hacerlas tú misma.

Te animo a que te plantées retos profesionales cada año y que vayas tomando nota del progreso: qué está yendo bien, qué podrías mejorar, cómo lo podrías hacer, etc. En este proceso, aprovecha todo el feedback que puedas conseguir de compañeros, jefe y proveedores.

En mi opinión, lo mejor de tener un plan es que conlleva la satisfacción personal de ser capaz de saborear los diferentes logros que se van alcanzando.

Ahí, en esas pequeñas celebraciones, radican verdaderos momentos de felicidad. Lo que me recuerda a una de las frases más populares de Oprah Winfrey: “Cuanto más alabas y celebras tu vida, más hay en la vida para celebrar.”

Los planes no deben ser inamovibles, pero sirven de guía en los momentos de caos y de incertidumbre.

Recuerda: Quien no tiene un plan, acaba siendo esclavo de lo inmediato.

4. PREPARACIÓN + OPORTUNIDAD = SUERTE

La suerte es el lugar donde confluye la preparación con la oportunidad.
— Séneca

Las oportunidades están cerca, pero hay que salir a buscarlas. Nadie va a venir a buscarte a casa para proponerte el proyecto de tu vida.

La teoría de Marian Rojas es que una persona bien preparada es capaz de percibir mejor las oportunidades.

Por eso es tan importante no dejar nunca de formarnos, de adquirir nuevos conocimientos de manera constante para aprovechar la suerte cuando llegue. Porque acaba llegando.

Si te apetece dar el salto a una empresa de software, tendrás más “suerte” si te formas en desarrollo web. Si quieres que te surja la oportunidad de trabajar en Estados Unidos, tendrás más posibilidades si dominas el idioma y has aprendido alguna que otra técnica de negociación.

La pregunta es: ¿estás dispuesto a aprender?

Si es así, empieza reduciendo las maratones de Netflix, las horas perdidas en Instagram, o los vídeos de Youtube por puro entretenimiento.

5. RODÉATE DE COMPAÑEROS VITAMINA

Casi todos contamos con una persona que cuya presencia o simplemente trayéndola a nuestra mente es capaz de alterar negativamente nuestro estado de ánimo.

Son las personas tóxicas.

Es habitual tener a algún compañero de trabajo que en algún momento nos haya hecho daño, no nos haya tratado bien… Y por lo tanto, sufrimos ante su presencia.

Es básico detectar quienes son esas personas (identificarlas, ponerles nombre) y ser discreto ante ellas (nunca jamás le cuentes tu mayor secreto).

Por el contrario, rodéate de compañeros vitamina.

La persona vitamina es capaz de alegrar el corazón en segundos.
— Marian Rojas

Es gente que ayuda, que aporta y que resulta optimista incluso en momentos de turbulencia. Frecuenta su compañía todo lo que puedas e intenta convertirte tú misma en persona vitamina.

Nota: existe gente mala y de la que conviene separarnos; pero por lo demás, creo firmemente que es muy saludable tener una mente plural, rica y abierta a admitir que en la vida existen personas que no se ajustan a todos nuestros criterios.

6. APRENDE A GESTIONAR EL CORTISOL (LA HORMONA DEL ESTRÉS)

El cortisol es la hormona del estrés, la supervivencia y la ansiedad que nos acompaña toda la vida.

En dosis pequeñas, el cortisol es bueno porque nos activa y permite que nos enfrentemos a nuevos retos o amenazas que tengamos delante.

El problema está cuando sentimos bajo una “amenaza constante”. Cuando estamos en modo alerta frecuentemente y sufrimos por ello. Entonces, nuestro cuerpo empieza a tener picos elevados de cortisol.

Para ser conscientes de ello, es importante que sepamos que nuestra mente y nuestro cuerpo no distinguen lo que es real de lo que es imaginario.

Son igual de terribles para nuestro cuerpo las amenazas reales (un incendio, una catástrofe natural, etc) que pensamientos tipo “qué pasa si este proyecto no sale” “y si no me aprueban la subida de sueldo” “y si me despiden” “y si…”

Nuestra mente y nuestro cuerpo no distinguen entre amenazas reales e imaginarias.
— Marian Rojas

Por lo tanto, cuando una persona vive constantemente bajo altos niveles de estrés, angustia y preocupaciones, su cuerpo está sufriendo de verdad y puede ocasionar dolores intensos de cabeza, migrañas, taquicardias, sequedad de boca, problemas gastrointestinales, etc.

Estos síntomas son una llamada de atención.

Así que más vale ser consciente de ellos, ¿no?

En Cómo hacer que te pasen cosas buenas, Marian Rojas cuenta hasta tres propuestas sencillas para bajar el cortisol.

  • Una de las más efectivas para es practicar ejercicio. Y si puede ser moderado, con regularidad y lo más cerca posible de la naturaleza, mejor.

  • El segundo consejo es el mindfulness. Aprender a respirar con atención e ir entrenando la mente a prestar atención a lo que nos rodea.

  • Y el último pero no menos importante es el consumo de Omega 3. Posee una gran función antiinflamatoria, además de ser una manera muy sana de potenciar nuestro estado de ánimo y capacidad cognitiva.

7. PRACTICA SER TU MEJOR VERSIÓN (TMV)

Ésta puede que sea mi parte favorita del libro.

Marian Rojas plantea que para que te pasen cosas buenas en el trabajo tienes que luchar para sacar TMV.

Para ello, propone una ecuación — un reduccionismo, pero una fórmula lo suficientemente práctica para que seas la mejor versión de ti misma. Apunta:

TMV = (Conocimientos + Voluntad + Proyecto de vida) x Pasión

  • Los conocimientos incluyen saber, estudiar, formarse, e intentar ser buena en lo tuyo.

  • Lo segundo es la voluntad. Desarrollar habilidades como el orden, la constancia y la perseverancia. La voluntad es fundamental para empezar con ilusión un proyecto y no desfondarse a los pocos días.

  • Lo tercero es tener un proyecto de vida. Saber lo que una quiere y actuar acorde con lo que una piensa.

  • Y todo esto, multiplicado por la pasión. Sin pasión, es imposible influir en la vida de los demás o alcanzar plenitud.

No olvides que en esta vida hay tres clases de personas: las que hacen que las cosas pasen, las que miran las cosas que pasan, y las que se preguntan qué ha pasado.

Yo quiero ser de las que hacen que las cosas pasen. ¿Quien quieres ser tú?